Después de varios meses sin novedades en materia de riesgo crediticio, Fitch Ratings volvió a poner a nuestro país bajo el foco. La agencia elevó la calificación de la deuda soberana en moneda extranjera de largo plazo a B-, marcando la primera mejora desde diciembre del año pasado, cuando S&P Global Ratings había llevado la nota a CCC+.

La suba no es menor. Más allá del cambio de escalón, el nuevo rating devuelve a la Argentina a un rango de calificación que no mostraba desde 2018, indica GMA Capital. Por ahora, Fitch es la primera agencia en convalidar una mejora en el perfil crediticio del país, apoyada en la mejora en el frente fiscal y externo, la acumulación de reservas y el respaldo político que lograron algunas reformas en el Congreso.

Con la mejora de la nota, el Riesgo País, medido por la banca internacional JP Morgan, se acercó a los 510 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde el 18 de febrero. A pesar de la mejora, la brecha con el resto de la región sigue siendo amplia. Ecuador, por caso, registra 404 puntos, y a una distancia considerable del promedio latinoamericano, que se sitúa en 256 puntos, y de Brasil, que contabiliza 172. En el otro extremo del ranking regional se encuentra Uruguay, con apenas 64 puntos básicos, seguido por Chile con 83 puntos básicos. El riesgo país es un indicador que mide la diferencia que pagan los bonos del Tesoro de Estados Unidos contra las del resto de los países.

Si el índice es alto puede repercutir además negativamente en la llegada de inversiones a largo plazo, clave para realizar obras. Además, complica las necesidades financieras de un país.

Fitch mejoró la calificación de la deuda argentina y destacó el rumbo económico, aunque alertó por la inflación

Aunque Fitch dio el primer paso para que la Argentina aspire a un ascenso en el mercado voluntario de crédito (al mejorar su reputación), Moody’s mantiene una postura algo más cauta. ¿Los riesgos? Un calendario de vencimientos exigente para los próximos 18 meses y el componente político que empieza a ganar peso a medida que se acerca el ciclo electoral de 2027, detalla GMA Capital.

¿Qué observó Fitch para elevar la nota a la Argentina? El upgrade (mejora) no respondió únicamente a la dinámica financiera de corto plazo. La calificadora también incorporó señales vinculadas al cambio de régimen económico y a la capacidad del país para atraer inversión privada en sectores estratégicos. En ese marco, la agenda de desregulación y los incentivos del RIGI empezaron a ganar peso dentro de la narrativa crediticia, puntualiza GMA.

“Super RIGI”

Los números muestran ese giro. Los proyectos asociados al régimen ya totalizan U$S 28.464 millones, con potencial de expandirse dadas las recientes declaraciones sobre la implementación de un “Super RIGI”, que abriría aún más la ventana para los inversores. Además, la Inversión Extranjera Directa ya acumuló U$S 584 millones en el primer trimestre, marcando el mejor registro desde 2019. Aunque todavía se trata de flujos algo acotados, el mercado empieza a convalidar esta inversión efectiva y generación sostenida de divisas. “En un contexto global de mayor volatilidad comercial y financiera, Argentina encontró en el agro, la minería y la energía una de las principales anclas de estabilidad”, acota GMA.

Optimismo financiero: suben los bonos argentinos y cae el riesgo país tras la decisión de Fitch

A eso se sumó el protagonismo que tomaron las reservas. Tras las elecciones, el Gobierno pasó a priorizar explícitamente la acumulación de divisas, fijando un objetivo de compras cercano a U$S 10.000 millones. En lo que va de 2026, las compras del Central totalizan U$S 7.375 millones, casi el 75% de la meta original.

Fitch espera que el proceso gane velocidad durante los próximos meses, apalancado por la liquidación de la cosecha gruesa. Incluso considerando los pagos de deuda, la agencia proyecta que las reservas brutas podrían cerrar el año en torno a U$S 52.700 millones.

A pesar de la mejora, Fitch advierte que aún existen algunos desafíos. Uno de los más relevantes sigue siendo la carga de deuda en moneda extranjera, tanto por el volumen de los pagos como por el calendario de vencimientos. Además de los compromisos con organismos, el país enfrenta una pared de vencimientos de Globales y Bonares por U$S 4.200 millones en julio y supera los U$S 10.000 millones en 2027.